bannerjc
    
  Caminar      Proyectos      Comunidad      Colmenar      San Blas      Peru      La Calle    Colaboradores  Contacto  Inicio
UN CUARTO MUNDO……OLVIDADO

No nos resulta cómodo verlo y mucho menos preguntarnos que ocurre con todas esas personas empobrecidas que pasean por nuestras plazas y calles, que nuestros ojos miran, pero no ven……. pero ellos, al mirarnos …. sí nos ven……

Yo he vivido así mucho tiempo, mirando y no viendo. Pero un buen día  pude descubrir, después de una experiencia personal en el tercer mundo, al volver a este nuestro mundo, tan “rico” y tan “pobre” a la vez, la mirada de esos empobrecidos que sí tuve que ver, porque su presencia ya no podía ser ante mis ojos, invisibles seres, sin vida, sin un pasado y con un presente de dolor en el olvido e incluso en el desprecio de nuestros cambios de caminos por no sentir la molestia de sus manos extendidas. Situaciones que evocan, con dolor, la parábola del buen Samaritano. “Pasar de largo”, aunque nuestras vidas vayan acompañadas de hermosas oraciones e intenciones.

Sus presencias ya no pasaban inadvertidas, y pude descubrir desde ellos el milagro de una vida nueva, donde la Buena Noticia cambió y tuvo un gran significado en mí, porque ellos sin saberlo me estaban evangelizando, al acercarme y sentir  que son  realmente la presencia viva de ese Jesús que nos cautiva, pero que vemos tan lejano o solo presente, en el Pan de Vida.

Un camino que nos lleva a enfrentarnos a nuestras realidades y a las de ellos, escudriñando suavemente y con ternura sus días, sus noches. Días y noches de soledad, de hambre, de frío, de miedo, de dolor, de locura, ante algo que empezó siendo, para algunos, una racha de  mala suerte y se ha convertido, por carecer de oportunidades, en un mundo sin sentido. Otros, porque su vida fue desde la cuna, una continua  mala racha. Y nosotros desde nuestra posición acomodada, con varias oportunidades, nos atrevemos a juzgarlos e incluso a decir ligeramente ……”se lo han buscado”. Sin permitirnos, así, ver en ellos la llamada de ese Jesús, que tanto amamos, reclamándonos nuestra ayuda. Compartiendo y sirviendo en ellos, su Presencia viva y sufriente en nuestra historia.

Y desde este sentir y vivir, como persona agradecida, os invito a descubrir la realidad de estos hermanos olvidados, que tanto nos necesitan y tan poca respuesta tienen. Con garantía de la promesa del mismo Dios, que por su misericordia , llama “benditos de mi Padre” a los que Le dieron de comer, de beber………en los mas pequeños y abandonados.