Lo hacemos desde la perpectiva que siempre ha impulsado a Jesús Caminante: apenas con recursos para poder empezar y sin fuentes de financiación, solo nos alienta la seguridad de que el Señor no dejará desamparados a quienes carecen de lo más imprescindible para poder sobrevivir.
Sabemos que cuántos puedan se sumarán a los pequeños esfuerzos de todos. Porque también es claro que esto es cosa y asunto de los pequeños que son capaces de sensibilizarse ante las necesidades y la lucha por llevar un poco de dignidad allá donde las dificultades son más serias.
Y seremos testigos, de nuevo, que "los oprimidos volverán para alegrarse en el Señor; y los hombres más pobres gozarán con el Santo de Israel" (Is. 29,19). |